viernes, 29 de agosto de 2014

TRABAJO PRÁCTICO N° 3 - Cecilia Brussini

http://prezi.com/lfymiaatyzrt/realidad-sociocultural-xix/

“(…) En 1852, el problema seguía siendo como transferir el poder de los estados provinciales a una unidad política más amplia, que tuviera en sus manos los recursos públicos derivados del comercio y del crédito, así como la fuerza de las armas. De otro lado, para lograr un nuevo marco de organización y funcionamiento social, el orden se erigía como una cuestión dominante. Para muchos intelectuales era la cuestión de fondo que permitiría el progreso. La idea de orden excluía a todos aquellos elementos que pudieran obstruir el progreso (montoneros, caudillos e indios, por ejemplo). Desde esta perspectiva, el orden implicaba también definir lo que era la ciudadanía, en tanto se debía establecer quiénes serían considerados miembros legítimos de la nueva sociedad. El proyecto tenía, además, proyecciones externas. En efecto, su instauración ayudaría a obtener la confianza en el exterior para atraer capitales e inmigrantes, sin cuyo concurso la perspectiva del progreso era irrealizable. (ORREGO PENAGOS, Juan Luis – 2005)
Durante la década de 1850, la civilización frente a la barbarie fue la divisa de muchos de los dirigentes en América Latina. Ella reflejaba la concepción que tenían de sus países: una sociedad en la que sobrevivían elementos que se adjudicaban al Antiguo Régimen, con comportamientos ‘irracionales’, superados ya en las modernas naciones europeas, y que significaban un lastre para el desarrollo económico, la civilización o el progreso. (ORREGO PENAGOS, Juan Luis – 2005)
En este sentido, la ‘europeización’ de América Latina se debió a la iniciativa de las élites locales, fuertemente impregnadas por el liberalismo, atraídas por los adelantes técnicos y por el creciente poderío económico de Inglaterra (y de los Estados Unidos) y por los modos de vida, el progreso intelectual y el refinamientos franceses. Al mismo tiempo, la aplicación de la técnica a la producción (máquina a vapor) y a las comunicaciones (navegación a vapor, ferrocarriles y telégrafo) hicieron posible la divulgación de la cultura europea (…). Progresivamente se fue identificando a Europa como la cuna de todos los progresos y ‘europeo’ se convirtió en sinónimo de ‘civilizado’ (…). En este sentido, eran cuatro los problemas que preocupaban a los estadistas argentinos: el fenomeno de la inmigracion, el progreso economico, la ordenacion legal del Estado y el desarrollo de la educacion publica. (ORREGO PENAGOS, Juan Luis – 2005)
Para comprender la a la ordenación legal del Estado, es necesario identificar la historia constitucional de América del Sur comprendida por dos periodos desde el siglo XIX,  que dejarán su impronta en la misma: uno que principia en 1810 y concluye con la guerra de independencia contra España, y otro que data de esta época y acaba en nuestros días.
En este primer periodo, las constituciones dadas, Alberdi manifiesta que “fueron expresión completa de la necesidad dominante de ese tiempo: acabar con el poder político que Europa había ejercido” promoviendo la independencia y la libertad; y critica la relegación en segundo orden de cuestiones como “la riqueza, el progreso material, el comercio, la población, la industria, en fin, todos los intereses económicos”. La espera por la independencia era tal para la época que a través del artículo 4 de la constitución de 1826, otorga la “ciudadanía a los extranjeros que han combatido o combatiesen en los ejércitos de mar y tierra de la República”. De este modo, la guerra, era un medio para obtener la ciudadanía sin residencia; “y el extranjero benemérito a la industria y al comercio, que había importado capitales, máquinas, nuevos procederes industriales, no era ciudadano a pesar de esto, si  no se había ocupado en derramar sangre argentina o extranjera”.
En palabras del autor, “las Republicas de la América del Sud son producto y testimonio vivo de la acción de Europa en América”. Por ello plantea que si bien se promovió la búsqueda por la libertad e independencia europea, acabando con la acción española en este continente, hoy (haciendo alusión a la realidad sociocultural del siglo XIX) “hoy somos europeos que hemos cambiado de maestros: a la iniciativa española ha sucedido la inglesa y francesa. Pero siempre es Europa la obrera de nuestra civilización. El medio de acción ha cambiado, pero el producto es el mismo”. Y continúa Alberdi explícitamente “Es tiempo de reconocer esta ley de nuestro progreso americano, y volver a llamar en socorro de nuestra cultura incompleta a esa Europa, que hemos combatido y vencido por las armas en los campos de batalla, pero que estamos lejos de vencer en los campos del pensamiento y de la industria”.
En relación al desarrollo de la educación en este contexto sociocultural, se insiste en la necesidad de educar a los habitantes de nuestra República, como medio para poder sacar a la misma del retraso del que se encuentran. En palabras de Alberdi: “Nuestra juventud debe ser educada en la vida industrial, y para ello ser instruida en las artes y ciencias auxiliares de la industria. El tipo de nuestro hombre sudamericano debe ser el hombre formado para vencer al grande y agobiante enemigo de nuestro progreso: el desierto, el atraso material, la naturaleza bruta y primitiva de nuestro continente. (…) La industria es el único medio de encaminar la juventud al orden. (…) Ella conduce por el bienestar y por la riqueza al orden, por el orden a la libertad: ejemplos de ello Inglaterra y los Estados Unidos. La instrucción en América debe encaminar sus propósitos a la industria. La industria es el gran medio de moralización”.
Se creía o se veía a la educación como medio para dirigir a las masas al orden, pero ello no basta para conducir a América al progreso, sino que dicho orden deberá atraer a inmigrantes extranjeros que traerán elementos ya formados y hábitos preparados para generar un desarrollo cultural y progreso posible.
Para ello, resultaría necesario establecer políticas y tratados que sirvan de atractivo y fomento para la inmigración europea. En este sentido, Alberdi creía necesario enfocar la atención el establecimiento de medidas tales como:
Tratados extranjeros: Firmad tratados con el extranjero en que deis garantías de que sus derechos naturales de propiedad, de libertad civil, de seguridad, de adquisición y de tránsito, les serán respetados. Esos tratados serán la más bella parte de la Constitución; la parte exterior, que es llave del progreso de estos países, llamados a recibir su acrecentamiento de fuera. (…) Los tratados de amistad y comercio son el medio honorable de colocar la civilización sudamericana bajo el protectorado de la civilización del mundo (…). Consignad los derechos y garantías civiles, que ellas otorgan a sus habitantes, en tratados de amistad, de comercio y de navegación con el extranjero. Manteniendo, haciendo él mantener los tratados, no hará sino mantener nuestra Constitución. Cuantas más garantías deis al extranjero, mayores derechos asegurados tendréis en vuestro país.
Plan de inmigración. -La inmigración espontánea es la verdadera y grande inmigración. Nuestros gobiernos deben provocarla, no haciéndose -93- ellos empresarios, no por mezquinas concesiones de terreno habitables por osos, (…) sino por el sistema grande, largo y desinteresado, que ha hecho nacer a California en cuatro años por la libertad prodigada, por franquicias que hagan olvidar su condición al extranjero, persuadiéndole de que habita su patria; facilitando, sin medida ni regla, todas las miras legítimas, todas las tendencias útiles.
Tolerancia religiosa. -Si queréis pobladores morales y religiosos, no fomentéis el ateísmo. Si queréis familias que formen las costumbres privadas, respetad su altar a cada creencia. (…) Esto es verdadero a la letra: excluir los cultos disidentes de la América del Sud, es excluir a los ingleses, a los alemanes, a los suizos, a los norteamericanos, que no son católicos; es decir, a los pobladores de que más necesita este continente.
Inmigración mediterránea. -Hasta aquí la inmigración europea ha quedado en los pueblos de la costa, y de ahí la superioridad del litoral de América, en cultura, sobre los pueblos de tierra adentro. (…) Pero el medio más eficaz de elevar la capacidad y cultura de nuestros pueblos de situación mediterránea a la altura y capacidad de las ciudades marítimas, es aproximarlos a la costa, por decirlo así, mediante un sistema de vías de transporte grande y liberal, que los ponga al alcance de la acción civilizante de Europa.
Ferrocarriles: Es preciso traer las capitales a las costas, o bien llevar el litoral al interior del continente. (…) Sin el ferrocarril no tendréis unidad política en países donde la distancia hace imposible la acción del poder central (…).
Para tener ferrocarriles, abundan medios en estos países. Negociad empréstitos en el extranjero, empeñad vuestras rentas y bienes nacionales para empresas que los harán prosperar y multiplicarse. (…) Pero no obtendréis préstamos si no tenéis crédito nacional, es decir, un crédito fundado en las seguridades y responsabilidades unidas de todos -99- los pueblos del Estado. (…) Uníos en cuerpo de nación, consolidad la responsabilidad de vuestras rentas y caudales presentes y futuros, y tendréis quien os preste millones para atender a vuestras necesidades locales y generales; porque si no tenéis plata hoy, tenéis los medios de ser opulentos mañana.
Franquicias, privilegios: (…) Dejad que los tesoros de fuera como los hombres se domicilien en nuestro suelo. Rodead de inmunidad y de privilegios el tesoro extranjero, para que se naturalice entre nosotros. Esta América necesita de capitales tanto como de población. (…) Pero el peso es un inmigrado que exige muchas concesiones y privilegios. Dádselos, porque el capital es el brazo izquierdo del progreso de estos países.
Navegación interior: -Los grandes ríos, (…) son otro medio de internar la acción civilizadora de Europa por la imaginación de sus habitantes en lo interior de nuestro continente. (…) Hacerlos del dominio exclusivo de nuestras banderas indigentes y pobres, es como tenerlos sin navegación. (…)
Proclamad la libertad de sus aguas. Y para que sea permanente, para que la mano instable de nuestros gobiernos no derogue hoy lo que acordó ayer, firmad tratados perpetuos de libre navegación.

La implantación de estas medidas y el nuevo aluvión inmigratorio que va a caracterizar el periodo entre 1850 y 1880 especialmente, va a conducir a la conformación de un nuevo modelo económico, que va a definir a las regiones latinoamericanas de esta época, conocido como “agroexportador”. Mientras que en la primera mitad del siglo XIX encontramos en estos países un paisaje dominado por estancias dedicadas pura y exclusivamente al sector ganadero, tras la inmigración se introducirán técnicas de producción que permitirán un desarrollo del sector agrícola, ya no para su consumo, sino también para la exportación. Pero, el crecimiento de este sector, no se armonizó con otros de distinta índole, que permita un mayor desarrollo económico, el avance de una importante industria quedo relegado.
Así, nuestro país se insertó como una región productora de materias primas en la división internacional del trabajo. Se crea un crecimiento económico que dependerá de forma permanente “del afuera”, es decir, de coyunturas económicas externas.
Este modelo tampoco benefició a todas las regiones que componían nuestro país, de lo contrario, aumento su dicotomía, y acentuó la centralización concéntrica de las tierras litorlaeñas que permitían el desarrollo de este modelo económico, favorecidas además por su cercanía al gran puerto de Buenos Aires al cual estaban destinadas todas las producciones agropecuarias.


De lo descripto podemos analizar que el papel que ha jugado nuestra legislación en el desarrollo de las políticas públicas y la conformación de la identidad nacional fue buscar de forma permanente el progreso de nuestro país, pero no desarrollando la cultura propia, caracterizándola despectivamente  de bárbara, sino suplantándola por la “civilización”, por la cultura “superior” blanca, diluyéndose lo que nos caracterizaba como tal.

Conocer estas coyunturas políticas, sociales, económicas, culturales, nos permite, no continuar relegándonos de lo pasado y condenando a los actores que caracterizaron este periodo, pero si construir un análisis crítico de estos acontecimientos, que nos conduzca a dejar de reproducir, en otro contexto, empleando otras estrategias, estas fallas en nuestro tiempo.

FUENTES:
Juan Bautista Alberdi. Bases y puntos de partida para la organización política de la República de Argentina


ORREGO PENAGOS, Juan Luis. (2005). “La ilusión del progreso: Los caminos hacia el Estado-Nación en el Perú y América Latina” (1820 – 1860). Universidad católica de Perú. Pág. 17, 18, 31, 32.

martes, 26 de agosto de 2014

Trabajo práctico Nº 3. Las bases de Alberdi.
(Jonatán Oviedo)

Dos períodos esencialmente diferentes comprende la historia constitucional de nuestra América del Sud: uno que principia en 1810 y concluye con la guerra de la Independencia contra España, y otro que data de esta época y acaba en nuestros días.
Primera mitad del S. XIX.
La independencia y la libertad exterior eran los vitales intereses que preocupaban a los legisladores de ese tiempo. Tenían razón: comprendían su época y sabían servirla.
 Mientras combatíamos contra España disputándole palmo a palmo nuestro suelo americano, y contra el ejemplo monárquico de Europa disputándole la soberanía democrática de este continente, nuestros legisladores no veían nada más arriba de la necesidad de proclamar y asegurar nuestra independencia, y de substituir los principios de igualdad y libertad como bases del gobierno interior, en lugar del sistema monárquico que había regido antes en América y subsistía todavía en Europa.
Bajo ese espíritu de reserva, de prevención y de temor hacia Europa, y de olvido y abandono de los medios de mejoramiento por la acción de los intereses económicos, diéronse las constituciones contemporáneas de San Martín, de Bolívar y O'Higgins, sus inspiradores ilustres, repetidas más tarde casi textualmente y sin bastante criterio por las constituciones ulteriores, que aún subsisten.
En su redacción nuestras constituciones imitaban las constituciones de la República Francesa y de la República de Norte América.
El Congreso de 1819 tenía por misión romper con Europa en vez de atraerla; y era ésa la ley capital de que estaba preocupado. -Su política exterior se encerraba toda en la mira de constituir la independencia de la nueva República, alejando todo peligro de volver a caer en manos de esa Europa, todavía en armas y en posesión de una parte de este suelo. Ninguna nación de Europa había reconocido todavía la independencia de estas Repúblicas. La Constitución de la República Argentina, dada en 1826, ha hecho más que perfeccionar la Constitución de 1819.
Esta primera mitad del S XIX se baso en ensayar nuevas políticas proclamando la independencia y la constitucionalidad viendo o inspirándose en políticas Exteriores como mencionamos anteriormente, llegando así a no poder desenvolverlas para su funcionamiento.
Segunda mitad del S. XIX Marcadamente en esta época las diversidades, las rivalidades provinciales, sembradas sistemáticamente por la dominación colonial, y renovadas por la demagogia republicana Las distancias enormes y costosas que separan unas Provincias de otras, en el territorio de doscientas mil leguas cuadradas, que habita nuestra población de un millón de habitantes notaban los distintos ideales plasmados y cada uno gestor de su región o localía.
Asamblea constituyente Santa Fe 1853

De los problemas más difícil que haya presentado hasta hoy la organización política de la República Argentina -que consiste en determinar cuál sea la base más conveniente para el arreglo de su gobierno general, si la forma unitaria o la federativa-, el Congreso hallará que estas dos bases tienen antecedentes tradicionales en la vida anterior de la República Argentina, que ambas han coexistido y coexisten formando como los dos elementos de la existencia política de aquella República.
El poder respectivo de esos hechos anteriores, tanto unitarios como federativos, conduce la opinión pública de aquella República al abandono de todo sistema exclusivo y al alejamiento de las dos tendencias o principios, que habiendo aspirado en vano al gobierno exclusivo del país, durante una lucha estéril alimentada por largos años, buscan hoy una fusión parlamentaria en el seno de un sistema mixto, que abrace y concilie las libertades de cada Provincia y las prerrogativas de toda la Nación.
(Martin Fierro)
Los hermanos sean unidos
porque ésa es la ley primera,
tengan unión verdadera,
en cualquier tiempo que sea,
porque si entre ellos pelean
los devoran los de ajuera.


Necesitamos cambiar nuestras gentes incapaces de libertad por otras gentes hábiles para ella, sin abdicar el tipo de nuestra raza original, y mucho menos el señorío del país; suplantar nuestra actual familia argentina por otra igualmente argentina, pero más capaz de libertad, de riqueza y progreso.
Con tres millones de indígenas, cristianos y católicos, no realizaríais la república ciertamente. No la realizaríais tampoco con cuatro millones de españoles peninsulares, porque el español puro es incapaz de realizarla allá o acá. Si hemos de componer nuestra población para nuestro sistema de gobierno, si ha de sernos más posible hacer la población para el sistema proclamado que el sistema para la población, es necesario fomentar en nuestro suelo la población anglo-sajona. Ella está identificada con el vapor, el comercio y la libertad, y no será imposible radicar estas cosas entre nosotros sin la cooperación activa de esa raza de progreso y de civilización.
La constitución debe ser hecha para poblar el suelo solitario del país de nuevos habitantes, y para alterar y modificar la condición de la población actual. Su misión, según esto, es esencialmente económica.


Conclusión: 
_“No pinta quien tiene Ganas, sino el que sabe pinta” (Martín Fierro)
 Con este fragmento termino concluyendo que a pesar de la  larga historia constitucional argentina por mas que se notaron diferencias y muchos puntos de partida aún cuando no se pudieron concretar; no hace falta solo idea sino quien pueda concretar esas ideas. 

TP 3. Lucre Morán.














TRABAJO PRACTICO Nro 3 : LAS BASES DE ALBERDI

 Realidad Socio Cultural Argentina hacia mediados del siglo XIX

 Por Pablo César Rafael González  

 La realidad Socio Cultural  Argentina  hacia mediados del Siglo XIX, estuvo claramente definida en sus dos facetas: Civilización o Barbarie tinte con que definió ese periodo convulsionado, pese a la  Constitución de  1852 en su afán de la Organización Nacional. Y no obstante, el triunfo de Cepeda, ni su posterior Convención, finiquitaron con el enfrentamiento de porteños y Federales, dando paso a la batalla de Pavón en 1861. Siendo Sarmiento presidente de la república  puso de manifiesto toda su ideas  europeizantes llevando al país a un progreso marcado,  e imitando a los EEUU en su política de comunicaciones, instalando 5000 kilómetros de líneas telegráficas e inaugurando en 1874 la línea con Europa, modernizó el correo, puso atención  en mejorar las líneas férrea y mucho énfasis en la educación popular, empañando sus obras con el odio incontrolable con los gauchos y nativos de nuestra tierra de quienes decía que de ser humano solo tienen la sangre y que no hay que ahorrar esta sangre, para instalar el progreso , usando métodos no adecuados para sus objetivos, la premisa era el triunfo de la Civilización contra la Barbarie Tal es así que se le atribuye el asesinato del caudillo riojano Ángel Vicente Peñaloza(ultimado en Olta), quien para Sarmiento era ejemplo de la -Barbarie-, que se oponía al progreso.

  Para José Hernández, fue paladín  del federalismo y defensor de los intereses populares. Recordemos que en esta época se consolidaba la Nación y la prédica de Hernández tenía como fin defender al criollo y lo nacional frente al auge de las ideas europeizantes y liberales de sus adversarios que contaban con colaboración de escritores en casi su totalidad amantes de lo europeo, lo culto , lo elegante refinado a cuya modalidad se adhirió en 1875, madurando a esta estructura que tuvieron supremacía `por su organicidad, sobre la fe y el fervor de los caudillos y políticos populistas, dando origen a la unidad nacional.

Con el trino porteño  se acrecienta el enfrentamiento  <<ciudad—campo>>;<<civilización o barbarie>>. El moderno estado no tuvo contemplaciones con el gaucho, el criollo y el nativo dadas la marcada tendencia europea rebasando los métodos no siempre adecuados para instalar sus políticas fuera de la ciudad.

  Poéticamente José Hernández lo transcribe en su célebre Martín Fierro, citando algunos párrafos donde se valora las arbitrariedades de las autoridades de la campaña, la disgregación de las familias, perdida de su bienes y obligando a los gauchos a presentar peleas, haciéndolos marginados de la ley y cuando lo capturan lo remiten a las fronteras  y si vuelven no encuentran, ni familia, ni hogar.

 

Y sepan, cuantos escuchan

De mis penas el relato

Que nunca peleo, ni mato

Sino por necesidá

Y que a tanta adversidá

Solo me arrojó el mal trato.

 

Y atiendan la relación

Que hace un gaucho perseguido

Que padre y marido ha sido

Empeñoso y diligente

Y sin embargo la gente

Lo tiene como un bandido.

 

Yo he conocido esta tierra

En que el paisano vivía

Y su ranchito tenía

Y sus hijos y mujer

Era una delicia ver

Como pasaba sus días.



¡Ricuerda! Qué maravilla

Como andaba la gauchada

Siempre alegre y bien montada

Y disponible pa el trabajo

Pero el presente ¡barajo!

No se la ve  de aporriada.

 

Estaba el gaucho en su pago

Con toda seguridad

Pero aura…barbaridad

La cosa anda tan fruncida

Que gasta el pobre la vida

En juir de la autoridad.

 

Pues si usted, piso en su rancho

Y el alcalde lo sabe

Lo caza lo mesmo que ave

Aunque su mujer aborte

No hay tiempo que no se acabe

Ni tiento que no se corte.

Y al punto dese por muerto

Si el alcalde lo bolea

Pues ahí mesmo se le apea

Con una felpa de palos

Y después dicen que es malo

El gaucho, si los pelea.

 

PARA REFLEXIONAR:

Los derechos constitucionales basados  de América , carecen de importantes olvidos que no  son tomados en cuenta para el fin primordial de la revoluciones emancipadoras, no solo se debía asegurar la independencia de  la opresión extranjera , sino también sentar bases influyentes en el fin primordial de forjar  grandes destino como ser ; suprimir en el derecho constitucional de las primeras épocas  lo que tenía de contario al engrandecimiento y progreso de los estados, ni de establecer medidas para un éxito total de la revolución americana. Los legisladores  veían  solo  la necesidad de establecer y asegurar nuestra independencia, sustituir  los principios de igualdad y libertad, eliminando el sistema monárquico  anterior. Y secundariamente los intereses económicos, la riqueza, progreso material, el comercio, la población etc., no pudiendo imitar  el proceso de EEUU.  Por falta de una industria nacional y marina propia influyente.  Dando a conocer la Comisión que redactó la Constitución de 1826 que es la copia de la de 1819,  perfeccionada .Asimismo aplicaba a los españoles el mismo sistema que ellos habían utilizado,  y rompiendo relaciones con Europa en vez de atraerla. No tuvo empuje en fomentar la educación como la Constitución de Chile  y unos sinnúmeros de artículos de garantía para estimular la población, careciendo de una total falta de creatividad. Resaltando solamente la seguridad exterior, con temor  al gran Imperio Brasileño con quien se encontraba en guerra, siendo imposible organizar  las relaciones  sobre bases de confianza  y de una libertad completa cosa que no era tomado en cuenta por Rivadavia en su discurso al tomar el cargo de presidente en 1826. Las Bases de Alberdi presenta a los congresales un nuevo e impulsivo  proyecto  aseverando que América independiente no es más que Europa  establecida  en América  y nuestra revolución no es otra cosa  que la desmembración de un poder europeo en dos mitades  que hoy se manejan por sí mismas. La civilización de estas tierras es europea., y cita numerosas causas que son todas de origen europeo. Los indígenas no figuran en la sociedad, leyes, códigos civiles, de comercio y criminales son copias de leyes extranjeras, como regímenes administrativos en hacienda, impuestos rentas etc. Presentando como solución la inmigración espontanea, tratados extranjeros, tolerancia religiosa, ferrocarriles, franquicias. Libre navegación pluvial, plantar y aclimatar en América la libertad Inglesa, la Cultura Francesa, el trabajo del hombre europeo y el de los Estados Unidos.

 Considera que no hay progreso ni desarrollo cultural sin grandes urbes, educar a las masas para tener orden, tentar a la inmigración creando garantías en los tratados extranjeros  y sus derechos naturales de propiedad, de libertad civil, de seguridad , de adquisición y tránsito.

Es necesario imitar las políticas de los Estados Unidos, un pueblo floreciente que se ha nutrido de elementos europeos, libertad de culto.

En la Constitución es necesaria  la unidad de todos los partidos políticos fusionándose en uno solo, las mismas deben ser adecuadas al país que las recibe y nuestra Argentina con sus antecedentes políticos  se dividen en dos principios: Federales y Unitarios. Con sus ideologías diferenciadas e irreconciliables en luchas fraticidias perduran a través del tiempo influyendo en diversos gobiernos del siglo XIX.

 Nuestra tierra necesita la población anglosajona, en ella está identificada la libertad y el comercio, lo que nos llevará a la civilización y al progreso. Es por ello que nuestro territorio con nuevos habitantes en lugares solitarios  y su misión sea comercial.

 No obstante, estas ideas “liberales” y con espíritu europeo fueron las políticas dominantes a la terminación del siglo XIX  y comienzos del siglo XX, que trajeron un gran progreso pero  que dividió al país en dos grandes categorías: La Oligarquía y sus colaboradores; y los Obreros y marginados (principalmente en el interior del país) dando origen al surgimiento de dos  nuevos caudillos intelectuales como en el caso de Don Hipólito Irigoyen  y del General  Juan Domingo Perón. 

 Concluyendo este trabajo Práctico vuelvo nuevamente a los versos de nuestra Biblia Gaucha: “El Martin Fierro “de José Hernández, sintetizando esta temática analizada:

 
Y dejo rodar la bola

Que algún día se ha’e parar;

Tiene el gaucho que aguantar

Hasta que lo trague el hoyo

O hasta que venga algún criollo

En esta tierra a mandar.

 
Y mis humildes pensamientos, surgidos de mis vivencias cotidianas, pido permiso Profesora y Compañeros/as  para compartirles estas palabras:
 

El entripao sigue igual

Con políticos o militares

Al pobre los avatares

Siempre con la misma sanata:

El pueblo siempre laburando

Y ellos se llevan tuita la plata.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LAS BASES DE ALBERDI Y LA CONSTITUCIÓN ARGENTINA:


CONTEXTO SOCIO-CULTURAL DE ARGENTINA MEDIADOS DEL SXIX: 

Argentina vivía momentos de profundos cambios, desde la caída de Rosas se busca la conformación del Estado argentino. Buenos Aires enfrentada con la confederación no buscaba la consolidación de un solo país sino mas el profundo centralismo del que ya estaba impuesto.
Si bien se dice que la nación Argentina no nació sino después de pavón el texto constitucional, redactado en Santa fe por los representantes de la confederación buscaba la definitiva solidez de un país que no tenia a su principal recaudador alejado de esta. En estas circunstancias se redacto la constitución y fue sancionada el 1° de mayo de 1853.
La Carta magna tuvo su basamento filosófico en el escrito que realizo Juan Bautista Alberdi “Bases y puntos de partida para la organización política de Argentina”, de aquí saldrá la impronta que luego del triunfo de Mitre sobre Urquiza se dará en la república.

Si bien Alberdi pensaba que el hombre que debía llevar esta Argentina seria el hombre entrerriano, las cosas fueron diferentes y la historia se escribió de manera distinta.
Las bases de Alberdi esta pensada por los constituyentes de 1853 y tiene un basamento filosófico liberal: En lo económico promover el desarrollo capitalista del país, que garantizara las libertades económicas; proteger con iguales derechos a los extranjeros que a los nativos, haciendo lo propio con sus capitales; nacionalizar la renta de la Aduana; suprimir los impedimentos de la circulación interna de los productos y mercancía; abrir los ríos interiores a la navegación.

En lo político, buscaba una democracia de minorías, claramente reflejada en la estructura constitucional, en la instauración de la elección indirecta producto del temor que les tenían a las manifestaciones populares. Esta concepción de democracia de minorías, de reconocimiento a la “razón colectiva” pero no a la “voluntad colectiva. En lo socio-cultural, Alberdi lo dijo en sus bases: “ No son las leyes las que necesitamos cambiar, son los hombres, son las cosas. Necesitamos cambiar nuestra gentes, incapaces de libertad, por otras gentes hábiles para ella. Sin la cooperación de esa masa es imposible aclimatar la libertad en una parte de tierra”. Agrega que “ si hacéis pasar al roto, al cholo, al guacho, unidad elemental de nuestras clases popular, por todas las transformaciones del mejor sistema de educación, en 100 años no haced de él un obrero inglés que trabaja, vive y consume confortablemente”. De allí su lema: “gobernar es poblar”. Otros históricos de nuestra nación tendrán palabras mas duras así nuestros nativos diciendo que son la barbarie y no la civilización.


A modo de conclusión personal creo que no tenga mucho que ver si la traída de extranjeros hubiera sido la solución de estas tierras, no comparto con Alberdi de que no se pueda educar a nuestros gauchos o cholos, Tampoco que solamente de mano de obra europea se haga el país, ni que solo los intelectuales o las ideas de la época en Europa son las que hagan avanzar al país, creo que se hubiera podido educar a nuestras civilización de la misma forma que a las clases europeas, no como dice Sarmiento que solo a las “clases educadas”, menos comparto lo que dice Sarmiento que solo esas “clases educadas son las que necesitan una Constitución que asegure la libertad de acción y pensamiento, la prensa, la tribuna, la propiedad, etc. y que la Constitución de las masas vulgares son las leyes ordinarias, los jueces que la aplican y la policía de seguridad”, es a mi modo la mayor ofensa que se puede hacer hacia lo criollo, no solo las clases que fueron educadas son las que necesitaban la constitución, sino todas porque todas forman parte esencial de la república, y por ultimo que se defina a la mujer solamente como una ama de casa, creo que todo ser de esta nación en su momento debió ser parte y constituye actualmente como parte esencial y necesaria para lo que es hoy la república Argentina.




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